viernes, 6 de abril de 2018

Neuralgia en el bolsillo


  Hoy se me ha hecho tardísimo para publicar mi post, pero aquí me tenéis de nuevo. Quiero hablaros de una dolencia que se conoce como "neuralgia en el bolsillo".
Una neuralgia es un dolor, que puede ir de leve a intenso, en una vía nerviosa. Algunos tipos son pasajeros, se van solos en poco tiempo, pero otros son más persistentes y afectan de manera drástica a la calidad de vida de una persona.
            Los tratamientos para esta afección son muy variados y van desde la simple aspirina hasta la cirugía, pasando por fisioterapia y terapias alternativas, como la acupuntura e incluso la hipnosis y la meditación. Yo he probado esta última (¡¡Omm!! ¡¡Arggg!!)… pero no me funciona.
           Este tipo de neuralgia del que os hablo es bastante común, aunque muy pocos saben que tiene nombre. En mi caso, se produce sobre todo cuando paso cerca de la clínica veterinaria donde tratan a Fibi. Voy a explicaros con detalle en qué consiste esta “dolencia”:
            La neuralgia en el bolsillo es dolor agudo que se origina en la pierna, a la altura del bolsillo del pantalón (de ahí su nombre). El malestar se extiende hasta el brazo y mano derechos, que sufren una contracción o espasmo involuntario y se dirigen hacia el área en cuestión (a este movimiento se le llama “palpamiento de cartera”). No se produce inflamación, antes al contrario, puede llegar a causar una disminución del volumen de la zona causada por el vaciado de billetera.

El padecimiento también se produce a nivel psicológico, en especial cuando es la visa la que hay que sacar del bolsillo. O del bolso, que no viene a ser más que un hermano mayor del primero.
Así, cuando se tiene cerca el estímulo (en mi caso, tener que llevar a Fibi a consulta, pasar cerca de la clínica, etc.) se desencadena un dolor profundo que va acompañado de pensamientos negativos del tipo ¿Por qué yo? ¿Por qué a mi? y de un efecto laxante en la tarjeta de crédito.
Fibi tiene una oreja malita y no mejora, así que me toca llevarla al veterinario. ¿¿Entendéis el por qué de este post?? Voy a intentarlo de nuevo con la meditación, mañana os cuento si me ha dado resultado.
Feliz noche a todos.


Pd.: Mi hermana es la inventora de este término. Lo “patentó” cuando tenía que llevar a su perro a la clínica veterinaria, que fue cuando empezó a padecer esta “dolencia”.
Imágenes de la red. Procederé a eliminarlas del blog si el autor lo solicita.

14 comentarios:

  1. Jajajaja, yo la padezco mucho porque últimamente me pasa de todo. Hace poco publiqué un post sobre cuidados de cobayas, pues hasta a mis roedores tengo que llevar, la primera vez fue para que me dijeran si eran chico o chica y la segunda para decir que tenía bastante mala puntería porque las dos chicas que vivían juntas acababan de tener un bebé. Claro, tuvo que revisar a la mamá, al bebé decir que el chico parecía una chica y daba lugar a error, en fin...

    En mi caso, y te juro que es verdad, tengo descuento por familia numerosa porque tengo demasiados bichos, pero con descuento y todo atracan, jejejeje.
    Un beso enorme para Fibi, a ver si se cura la orejita y me alegra mucho leerte de nuevo. Nos vemos el lunes.

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    1. Jajajaa, me parto con tu veterinario, si que tuvo mala puntería. Yo he llevado de todo al veterinario, mis aventuras con los bichos que he tenido dan para varios post, una vez llevé a un galápago que le había regalado a una de mis sobrinas porque nadaba de lado y es que el pobre bicho tenía neumonía. No sabes lo que me clavaron por la radiografía que confirmó el diagnóstico. En fin, es lo que tiene querer a tus animalitos, que te dejas lo que no está en los escritos por ellos.
      Espero que Fibi mejore, ya te contaré.
      Mil besos, feliz domingo y gracias por tu visita ;)

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  2. No conocía el nombre de esta patología que tan bien describes, aunque sí he padecido esa dolencia muchas veces (cuando tengo que coger un avión, cuando mi hija se matricula en la facultad, o incluso cuando voy a hacer la compra).
    Como enferma crónica de neuralgia de bolsillo tampoco me sirvió de nada la meditación. Creo que hay un medicamento que la puede curar, se llama Gordo de Navidad, y otro laboratorio también tiene otro fármaco que puede ser útil, el Euromillón, pero yo de momento no he podido hacerme con ellos.
    Un post muy ameno, Chari, que me ha hecho sonreír. Me encanta tu regreso.
    Un beso grande.

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    1. ¡Hola Kirke! Yo también voy en busca de un medicamento como esos que comentas, pero me han dicho que son "remedios milagrosos", no porque no funcionen (al revés) sino porque son imposibles de encontrar.
      Me alegra haberte hecho sonreír, y me encanta estar de nuevo aquí para recibir visitas tan encantadoras como la tuya.
      Mil besos, Kirke, que tengas un gran domingo.

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  3. Un buen post, pero a mi eso no me pasa. Tengo dolores por trabajar. Por pasar por el veterinario ya hace tiempo que no paso. No tengo animalitos que cuidar. Mis hijos tienen gatos y se lo que pagan cuando los llevan, yo les digo siempre, tener hijos que salen más barato. Pero nada no me hacen abuela. Bueno chari que se cure pronto la orejita de Fibi. Un abrazo.

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    1. Jajaja, ojalá tus hijos te hicieran caso, se te nota que tienes ganas de ser abuela, pero dales su tiempo que tu aún eres muy joven, ya te llegará.
      Mil besos, gracias por pasarte, espero que tengas un buen domingo.

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  4. Qué divertido, Chari. Yo tengo gato y sé de lo que hablas, ja, ja. Los remedios que recomienda Kirke son los mejores, pero no están al alcance de cualquiera. Esperemos que pronto se cure la oreja de Fibi y tu neuralgia vaya desapareciendo.
    Un beso.

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    1. Uff, ya quisiera yo conseguir alguno de esos remedios!!
      La neuralgia no es lo importante, lo único que espero es que Fibi se ponga buena. Hoy está bastante mejor, así que estoy de muy buen humor y el bolsillo parece que pica menos.
      Un beso enorme, Rosa

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  5. Jaja te entiendo. Y ya que estamos con esa, el año pasado nos dio una neuralgia en el bolsillo precisamente cuando llevamos a operar a Codi, un perrito. Por supuesto que había que operarlo, y por supuesto que salió un ojo de la cara. Ahora a Codi lo tratamos como rey (más que antes) para que no se nos vaya a enfermar de nuevo jaja
    Te dejo un abrazo, Chari.

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    1. Uy, si tu supieras lo que pasé yo con Fibi cuando la operaron de la hernia. Fue una etapa durísima y lo peor no era la "neuralgia" en el bolsillo, es que no creían que pudiera volver a andar. Le hice yo misma la rehabilitación en casa... y ahora hasta corre, un poco chunguilla, pero corre. Y también es, más que antes, la reina de la casa.
      Un beso enorme, Julio David, y mil gracias por tu visita

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  6. Hola Chari, conozco perfectamente la patología que describes. A mí también me ataca de forma aguda cerca de la consulta del veterinario. ¿Qué tal va Fibi? Espero que mejor.
    Un beso!!!

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    1. ¡¡Hola, Eva!! Qué alegría verte por aquí. Fibi va bastante mejor, parece que se le ha ido la inflamación con las gotas que le puse y lo mismo me libro del veterinario, jeje.
      Mil besos, gracias por pasarte y comentar

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  7. Muy ocurrente nomenclatura, Chari BR7. Desde luego estamos llenos de neuralgias que aparecen cuando menos te lo esperas. Aunque también es verdad que podemos sobrellevarlas mejor si es para atender a seres queridos. Para las que no hay consuelo son las que provoca el sr. Hacienda. Saludos!

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    1. Ay, cuánta razón tienes, David. Las de Hacienda son las peores, cuando es para cuidar de tus seres queridos, perros incluidos por supuesto, no pican tanto.
      Mil gracias por pasarte por el blog y dejar tu comentario. Besos. :)

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