martes, 9 de febrero de 2016

Color en los días grises


Soy una persona bastante “cuadriculada” en lo que se refiere a los quehaceres domésticos. Me gusta cambiar las sábanas los lunes y también poner las lavadoras. Si el día es soleado no tengo problema: mi terraza da al este, así que recibe los rayos del sol desde bien temprano y por tanto todo se seca en un tris, pero si amanece nublado… ese es otro cantar. En los días “grises”  es cuando soy consciente de la desventaja de vivir en la playa: lidiar con la humedad (la nota Fibi y también mis huesos) pues por muy pronto que tienda la ropa no se seca, y si la dejo durante la noche vuelve a humedecerse y es el cuento de nunca acabar.
Como me resulta “imposible” dejar mis rutinas para otro día y detesto que se me amontone la colada lo que hago es que cuando ya oscurece "tiendo" en el interior de la casa, para aprovechar el calorcito del radiador. Y es entonces cuando este mini-salón se convierte en algo similar a un mercadillo o a un campamento cíngaro porque se llena de los colores de la ropa que voy depositando en todas las superficies posibles (que no son demasiadas): en las dos baldas que tengo sobre la tele, en el mueble que hay bajo esta, en la pequeña butaca de anea, en la mesita de centro, en los pomos de las vitrinas e incluso colgando de las puertas de éstas. Si vieseis lo pequeño que es esto, os haríais idea de lo abigarrado que queda todo. Yo apenas puedo soportarlo. ¡¡Qué digo apenas, no lo aguanto!! Si me voy a dormir no me importa (no demasiado, aunque confieso que me cuesta más conciliar el sueño si imagino el desorden), pero si tengo que estar aquí… me resulta imposible. A menos que, como el sábado, me siente en esta mesa, totalmente de espaldas al desolador espectáculo y haga de tripas corazón.
Como veis, los días grises en mi apartamento, pueden resultar de lo más colorido... para aquellos que no tengan problemas para soportar el desorden, pero yo prefiero los tonos acero del mar y el cielo tormentoso, siempre que el interior de mi casa esté “en calma”.

 

48 comentarios:

  1. jejeje Ains, esos tenderetes los monto yo también en casa. Qué remedio. =/ Lo tiene hacerse mayor. Ya no solo me gusta el calorcito para salir de tapeo y terrazas, también para que mis trapos se sequen rápidito. :P
    Un abrazo, guapa. =)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jaja, pues verás cuando seas aún mayor, entonces el calorcito lo agradecen hasta los huesos, jejeje. Un besazo, Soledad, hecho mucho de menos tus entradas!!!

      Eliminar
  2. Jajajaj, yo también he tenido mercadillos por la casa cuando mis hijos eran pequeños, uniformes por los radiadores, kimonos de kárate en un tendal que puse en la cocina pero en una zona donde no cogían olor a comida, leotardos en la balda sobre la tele de la habitación...es un caos pero uno se acostumbra. Eso sí, yo excepto las sábanas, que suelo cambiarlas los lunes, no tengo días de colada porque todos los días lo son, con los críos pequeños entre uniformes, ropa de deporte y toallas ya llenaba una lavadora, o dos cuando había blanco y color, y los adultos también manchamos, y rodillos, más toallas, un mantel, la bolsa de la merienda, sumas de aquí y de allí y es un montón. Y ahora que son grandes siguen con el deporte, con uniforme del coro, toallas, ropa normal...lo raro sería un día de no colada.
    Besos y feliz martes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tener tanta familia es lo que tiene, en mi casa pasaba igual cuando estábamos todos, que no había día que no se pusiese la lavadora... sobre todo cuando mis hermanos eran adolescentes, hay que ver lo mucho que se cambiaban de ropa y lo muchísimo que se duchaban, jeje.
      Un beso enorme, Gema

      Eliminar
  3. Cómo te entiendo, Chari...Pero veo que lo tienes controlado, aunque sea montando un campamento.
    Yo también vivo en la playa y la humedad en esta época hace que se eternice el secado de la ropa. De hecho me cerré la terraza y tengo allí un tenderete, y a la vez me compré uno de barritas de calor para una habi que no uso.
    ¡Hay que buscar soluciones!
    Un post muy 'a la orden del día', puedo oler hasta el suavizante ;-)
    Besosss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡¡Me encanta el olor a suavizante!! Es lo único que compensa el desorden, el olor a limpito... ahhh, qué delicia.
      Mil besos, Chelo

      Eliminar
  4. Un día muy gris hoy. ¿Qué tal se ha portado el mar hoy ? aquí en País Vasco ha hecho destrozos. En cuanto a la colada a mi me pasa lo mismo. Pongo la lavadora el lunes y si hace sol o aire se seca , pero los días de lluvia monto un mercadillo en el comedor por la noche al calor del radiador y el calor ambiente. Por la mañana muy temprano lo recojo ya todo seco.
    Un abrazo

    P.P. Muchas gracias por compartir mis escritos sin vosotr@s no sería visible en estos días.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aquí el mar no se portó demasiado mal, por fortuna, fue un día gris pero calmado. Y el mar estaba tan bonito...
      Comparto muy gustosa tus escritos, Mamen, no te preocupes que verás como estos quince días pasan volando y, mientras, los demás te apoyamos y compartimos. ¡Ánimo!
      Un besote

      Eliminar
  5. Yo también soy cuadriculada para estas cosas. Yo cambio los sábanas el domingo. Ahora que has dicho lo de la terraza me he acordado de mi piso de Santa Pola, tender en la terraza, con las gaviotas revoloteando, sol y vientecito marinero, y en una hora las sábanas secas. es lo que más echo de menos de vivir en el levante.
    Soy de Bilbao, te imaginarás que es para echarlo de menos, ¿no?

    Besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡¡Si somos casi vecinas en verano!! Desde mi casa veo Santa Pola. No me extraña que lo eches de menos, en verano aquí se está en la gloria.
      Un beso enorme, amiga (y vecina)

      Eliminar
  6. Desde luego te entiendo, no se lleva nada bien, cuando la ropa no se seca y tú salón parece un campamento, eso lo he tenido yo que hacer alguna vez, pero bueno paciencia ya sabes lo que es Alicante y la humedad y si un día tienes un poco de desorden tranquila todo pasa y la humedad y los días soleados vuelven y con ello el orden y la normalidad, que l avida son dos dias chari y si nos agobiamos por pequeñeces madre mia, es un consejo con todo el cariño del mundo eh. un beso enorme y ánimo con estos dias grises. TERE

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, si ya sé que todo pasa... pero ya me conoces, soy una agobios. Pero mira, al menos de éste he sacado una pequeña entrada ¡algo es algo!
      Mil besos, Tere

      Eliminar
  7. ¡Pues mira! lo de los días grises tiene la ventaja poética de dar, ese colorido en el interior de tu casa que falta afuera.
    Lo importante es que te apañes y seas feliz sin perderla sonrisa aunque duelan los huesos. Y consuélate, que prácticamente todos hemos colgado al menos los calcetines en los radiadores.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si que es verdad que los huesos me duelen, a veces un montón, pero me alegra poder decir que aún así conservo la sonrisa y que soy mucho más positiva de lo que pensaba porque veo que hasta de las cosas que no son buenas del todo logro sacar cosas que me hacen sonreír.
      Un beso enorme, Francisco

      Eliminar
  8. Ay,aquí como allí los días grises seguramente no sean muchos pero esos pocos también suele ocurrir que se monta el tenderete donde haga falta, no desesperes seguro que si lo enfocas con perspectiva hasta te sirve de inspiración. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí que me ha servido de inspiración, de hecho, no sabía sobre qué escribir la entrada y se me ocurrió lo que os he contado. Los días grises siempre pasan y, si miras bien, ves colores que no sabías que existían.
      Mil besos, Mariola

      Eliminar
  9. El edificio de apartamentos tiene su ambas cosas lavadoras y secadoras, de los cuales estoy agradecido, no me gustaría querer a tener que utilizar una línea ropa al aire libre en el invierno como el que usamos para espalda casa. En el invierno nos colgar la ropa fuera y luego traerlos en para terminar de secar. Ellos serían congelados tan rígido que tenía que estar colocada contra la pared para fundir y luego colgarlos en una línea dentro. No estaba mal en el clima cálido, pero era difícil en el invierno.
    Gracias para compartir esta entrada, querida amiga +Cheri

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Recuerdo que cuando estuve en Francia, hace ya 25 años, en invierno sacábamos la ropa fuera y la entrabamos totalmente congelada. Los pantalones se quedaban de pie, jajaja, y teníamos que secarlos en los radiadores y en las tuberías de agua caliente, todo un espectáculo.
      Me has recordado un tiempo muy feliz con tu comentario, Cindy. Gracias.
      Un beso, querida amiga

      Eliminar
  10. I can easily imagine the profusion of colors in your apartment on a gray day, Chari. The colors and shapes of the things drying could make a unique photo if it was possible to take one from the air outside your home. Thank you for sharing this exercise for my mind's eye and you and Fibi have a pleasant Tuesday evening. Kisses!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Parece que lo lleno todo de banderitas, sobre todo el día que seco los trapos en el interior. Las sábanas y la ropa blanca destacan menos, pero los trapos multicolores son todo un espectáculo.
      Un beso enorme, querida Paula, y lametones de parte de Fibi :)

      Eliminar
  11. Yo también me sentaría de espaldas y te haría compañía, ¡¡no lo dudes!! jajajaja. De hecho ya lo hacía cuando estudiaba en la Universidad y estaba tan agobiada que no tenía tiempo de tener mi dormitorio como a mí me gustaba, en perfecto orden. Cambiaba la silla de sitio y me sentaba de espaldas para no tener que ver "aquello" y poder concentrarme. Hay que ver lo que podemos llegar a parecernos las personas incluso en las "manías" que consideramos muy nuestras :))

    Seguro que ya te lo han dicho mil veces, pero ¿y si instalas una secadora? Yo también vivo en la costa, aunque no tan cerca del mar como tú, desgraciadamente, y es la solución :)

    Un besito y gracias por regalarnos una entrada que de gris no tiene nada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡¡Me alegra compartir hasta las manías contigo, Julia!! Jajaja, menudo par. Yo he llegado a abrir todas las cajas de una mudanza durante la noche porque no soportaba pensar que estaban ahí, en el salón, sin colocar en su sitio...
      Lo de la secadora lo tengo complicado porque mi apartamento es diminuto. Y, realmente, no me importa hacer este "trabajillo extra", aunque el desorden me puede.
      Mil besos, Julia

      Eliminar
  12. Ahaha. La pena que no habido reportaje esta vez. Jiajia. Un abrazo. Cualquier día cuelgo foto de mi tenderete particular.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nooo, del tenderete no ha habido foto, jajaja, demasiado para mí sacar una del desorden, jajaja.
      A ver si cuelgas tú una, Pepa, me encantará verla.
      Besitos

      Eliminar
  13. Ni se te ocurra quejarte. En Santander, por muy bueno que haga, la ropa tarda muchísimo en secarse. Dejarla a la intemperie es muy arriesgado porque tan pronto clarea como llueve, así es que yo ya tiendo siempre dentro de un porche que tenemos cubierto, pero hasta que lo hicimos, la ropa estaba tendida en el recibidor, delante de un radiador. Menos mal que no solemos "recibir".
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me quejo de vicio, Rosa, si lo sé... pero es que ¡¡es gratis!! Yo tengo ese problemilla del secado muy pocas veces al año, en verano cuando he acabado de tender la última prenda, la primera ya está seca, jeje.
      Un beso enorme, Rosa

      Eliminar
  14. En mi casa pasa igual, aunque no tengo la fortuna de vivir junto a la playa, mi lio es que mi esposa cuelga la ropa en donde haya forma en el techo, como en mi pais solo hay invierno y verano, con seis meses cada uno y yo mido 1.82 me la paso repeinandome entre camisas, faldas, pantalones y calzones, jajaja un abrazo chari

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja, te he imaginado repeinándote con la ropa colgada, Anto, qué bueno. Mil besos, compañero

      Eliminar
  15. Bueno, tras los días grises siemre vienen los amarillos soleados, o los azules del cielo raso celeste, o los naranjas y verdes de las plantitas de afuera...Lo importante es que sigas con tu Fibi y con esa playa de largos paseos que tanto te encanta. Y el día de tender, pues ya pasará.
    Yo soy de playa, vivo en valencia ciudad pero lejos del puerto y la zona playera, así que por unas cosas o por otras las desventajas también se presentan. Lo importante es que como eres apañaita e inteligente, seguro que encuentras solución o lo compensas. ¡¡Animo para esos días, amiga Chari.
    Un besito enorme!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sólo ver el color del mar en un día así ya compensa. Es una tonalidad acero maravillosa, que me encanta contemplar. Y, como tu dices, el día de tender pasa.
      Mil besos, Marisa.

      Eliminar
  16. Viviendo en Buenos Aires, se debe lidiar constantemente con la humedad, así es que te entiendo hasta en el dolor de huesos, Chari, y mi living comedor a menudo se convierte en ese campamento que tan bien describes. En cuanto a los quehaceres domésticos, soy de las de tu tipo, debo admitirlo: orden y planificación ;)!

    Muchos besos y mucho sol!

    Fer

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡¡Qué bien, otra ordenada por estos lares!! Yo soy un pelín exagerada, pero compensa. El orden me hace feliz, como el mar, jejeje.
      Un beso enorme, Fer

      Eliminar
  17. Jajajajjaja Me mondo. Yo cambio las sábanas los sábados!!!! Y, aunque no soporto la ropa sucia en el cesto y durante la semana pongo casi todos los días una lavadora, el sábado toca zafarrancho. Mi problema es igual que el tuyo con la humedad del mar, pese que yo también vivo a poniente. Yo lo soluciono con unos toques de secadora para no guardar la ropa ni húmeda ni tiesa, que las toallas cuando "raspan"... En fin, espero que mejore el tiempo. Muchos besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo tampoco soporto la ropa sucia, pero como estoy yo sola, con un par de lavadoras a la semana (tres con mala suerte) me apaño. Por eso puedo permitirme no tener secadora.
      Mil besos, Macarena

      Eliminar
  18. Te comprendo, parece que lo cuadriculada es una característica de género. Yo me vuelvo un ocho cuando el mal tiempo no me deja abrir ro pa en la azotea. Si la abro dentro, me deprime. Pero bien, cierro los ojos y siento el olor a limpio y a jabón. Eso me reconforta. Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡¡¡Siii, el olorcito a jabón y a suavizante son la única ventaja!!! A mi también me reconforta eso. Qué bien que seas de las mías, cuadriculadas, jeje.
      Un beso enorme, María Eugenia

      Eliminar
  19. Menos mal que al mal tiempo buena cara! Gracias que hay secadoras....

    Un cálido saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo secadora no tengo porque en casa no me cabe, esto es diminuto, pero los días grises son pocos... y he aprendido que con una sonrisa se llevan mucho mejor.
      Un besito, Sneyder

      Eliminar
  20. Pues yo casi que agradezco que haya amanecido un día gris y nos hayas deleitado con este relato. Me puedo imaginar el espectáculo y me has arrancado una sonrisa. Gracias, princesa. Un beso y feliz tarde.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Elisenda, es verdad: al menos me ha dado pie para una entrada y me alegra haberos hecho sonreír.
      Un beso enorme, amiga

      Eliminar
  21. A mí me gustan los días grises, no sé por qué será que me levantan el ánimo mejor que los soleados. Pero lo tuyo es como una metáfora: mantener el alma coloreada, viva y en calor perpetuo, sin dejarla influenciarse por lo que suceda allá afuera, en el frío, por la vastedad del mundo.

    Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Antes no me gustaban los días grises, los tenía muy "etiquetados". Pero en cuanto empecé a pasar de mis manías, comencé a disfrutarlos. Ahora me encantan, me gusta sobre todo el color del mar, tan acerado. Lo único malo, el desorden. Pero... ¡¡vale la pena!!
      Un beso enorme, Julio David

      Eliminar
  22. Por un lado me he divertido imaginándome ese improvisado "campamento" de prendas y ropas de cama esparcidas por tu mini-salón, pero también me hago cargo de la impertinencia de soportarlo teniendo en cuenta que no soportas el desbarajuste. En mi caso, tengo la suerte de contar con un semi-sótano en mi propia vivienda, donde puedo tender tranquilamente toda la ropa. Te aconsejaría comprar una secadora para evitarte estos molestos inconvenientes.

    Comparto tu entrada en este perfil

    Muchos besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Ojalá pudiera tener una secadora, pero no cabemos las dos, jajaja! Bueno, me consuelo pensando que aquí los días nublados son los menos, aunque menuda semanita llevamos.
      Un beso enorme, Estrella

      Eliminar
  23. Buenos días, ¿estás mejor,Chari? me he enterado por un pajarito que ayer estuviste con mucho dolor de cabeza. Espero que se te haya ya esfumado, como los días grises ;-)
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me imagino quién sería el pajarito, jeje. Ya estoy de maravilla, Chelo, muchas gracias por todo. Un beso enorme

      Eliminar
  24. A mí me gustan los días grises, nublados, con viento frío, si estoy bien protegido del frío me gusta sentir el viento helado en la cara. Toluca es una ciudad fría, estos días han sido bastante helados, ahora sí hizo mucho frío.
    Creo que entiendo un poco sobre lo que te pasa. Yo tengo algunas manías obsesivo compulsivas y es molesto soportar cosas que te gustaría cambiar.
    Abrazos Chary

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mi me encanta el viento cuando luce el sol, me encanta la sensación de frío en el rostro y la luz sobre él, es deliciosa.
      Me parece que yo también soy algo obsesiva-compulsiva, Gildardo, algo más que compartimos ;)
      Mil besos

      Eliminar

Muchas gracias por dedicarme tu tiempo. Me encantaría que dejaras un comentario, una huella de tu paso por mi pequeño mundo, al que eres bienvenido.