Conozco sólo a
una persona a la que le guste tanto como a mi contar sus sueños, y esa es mi
sobrina Paula. Seguro que le gustará escuchar el relato del que he tenido hoy,
y espero que a vosotros os guste leerlo. Es muy cortito, aunque para mí ha
durado un montón.
Imágenes de la red. Las
retiraré del blog si el autor lo solicita.
En este sueño curioso vivía en medio del campo, en un caserón bastante aislado. Era de noche y ya estaba en la
cama cuando escuché el ruido de derrape
de un coche en mi jardín; al asomarme descubrí que era mi “ex”, que huía como
si hubiese hecho algo muy, muy malo.
Temiéndome lo
peor empecé a llamar a mi perrita, pero no aparecía por ningún lado. Ya estaba
a punto de telefonear a la policía cuando aparecieron mis dos únicas vecinas
que me traían a Fibi y trataban de calmarme y consolarme. Habían podido evitar
el secuestro y se habían encargado de llamar a las autoridades.
El sueño acaba
con todas reunidas en mi cocina, relajadas, disfrutando de un café, pero lo
curioso no es el argumento, sino que esas dos vecinas que acudían a socorrerme
y rescataban a la perrita a la que tanto quiero eran Cindy Groulx y Paula
Koval. (Seguro que conocéis el blog de Cindy, y su comunidad, donde Paula colabora. Si no sólo tenéis que seguir los enlaces, que para eso los pongo).
¿No os parece
increíble y maravilloso que haya soñado con ellas? A mi me asombra que dos
personas a las que no conozco más que por dos pequeñas fotografías y por sus post y
comentarios se hayan abierto hueco en mi sueño de este modo.
Y no sólo en mi sueño. Paula y Cindy, así como
la mayoría de gente a la que conozco gracias al blog, ya forman parte de mi
existencia “real”. Hablo de ellos como de amigos cercanos con los que quedo a
diario para charlar de nuestras cosas. Mi familia los “conoce” y me siento unida a ellos por
unos lazos que me cuesta explicar.
Ha sido una
sensación bonita la que he tenido esta mañana al despertar. Me he dado cuenta
de que lo que tenía visos de ser una desagradable pesadilla ha acabado convirtiéndose
en una experiencia gratificante porque la aparición de dos “hadas” me ha
permitido escapar de ese mal sueño y levantarme con una sonrisa que perdura
mientras escribo estas líneas.
Y si te apetecen más sueños curiosos, puedes visitar éste, o uno que me encantó o quizá este otro que, para variar, también tiene que ver con Fibi.




