Hace dos años
me tomé un respiro… ¡y vaya respiro!
He pasado por
una situación personal algo complicada (bueno, aún sigo en ella) y Fibi también ha estado pachucha (aunque por suerte ya se ha recuperado del todo). No encontraba el ánimo suficiente para escribir o pasarme por otros blogs y por eso he dejado abandonada mi pequeña
casa en este mundo paralelo y a mucha gente que de verdad me importa.
A medida que fue pasando el tiempo se me iba haciendo más difícil regresar. Pensaba que no
tendría nada interesante que contar, y mucho menos algo que se pudiera
considerar medianamente optimista. Y, aunque quería regresar, esperaba el
momento perfecto para hacerlo, un instante en el que me sintiera más
confortada, más alegre, más en sintonía con el universo… y esa circunstancia tan especial no llegaba a producirse. No me di cuenta de
que dejando de lado algo que me gusta tanto y que significa muchísimo para mí
(escribir, mi blog, vosotros) no hacía más que internarme en ese “lado oscuro”
del que estaba intentando escapar. Los "momentos perfectos" no
existen, pero se consigue algo parecido con perseverancia y no apartándose de
las actividades que nos generan buenos ratos. Si hay que esperar a que las
cosas “encajen” para ponernos a disfrutar, estamos listos.
He echado de
menos este pequeño espacio en el que ser yo misma y mostrarme al mundo y he
añorado a las personas que ya se habían consolidado como parte fundamental de
él. Sé por mi amiga Tere que muchos de vosotros os habéis interesado por mí y
os estoy muy, pero que muy agradecida.
Espero poquito
a poco ir recobrando la relación que tenía con todos los que visitabais mi
blog, aunque supongo que llevará tiempo (llevo varios días mirando como acceder
a los blogs y cómo publicar en el mío porque ni me acordaba).
Con el firme
propósito de pasarnos por aquí todo lo a menudo que podamos, Fibi y yo os
mandamos desde este rinconcito de mar y luz todo nuestro cariño.

