miércoles, 2 de marzo de 2016

Proyectos e insomnio


Cuando era pequeña y se aproximaba algún acontecimiento (navidad, la noche de reyes, una excursión del cole…) las noches anteriores al evento no pegaba ojo, o al menos me costaba una barbaridad conciliar el sueño.
Se supone que estas cosas cambian con la edad, pero no es mi caso, sigo igual. Cuando algo me ilusiona o me preocupa, me pongo nerviosa y me cuesta dormir, porque en mi cabeza bullen demasiadas ideas, todas revueltas, y es imposible ponerlas en orden.
El pasado viernes me decidí (¡¡¡por fin!!!) a pedir presupuesto y orientación para ampliar un poco mi diminuto cuarto de estar, acristalando parte de la terraza, que es muy grande. Y claro, ya que me meto en reformas, voy a cambiar el suelo. El que tengo ahora es detestable. Queda bonito, es color crema, sin aguas… pero lo que tiene de malo es que se ve cada cosita que cae en él: un pelo, una miga de pan, una pelusa, un cachito de alga que ha traído Fibi entre los pelos de las patas… y yo puedo convivir con cierta cantidad de “suciedad y desorden”… siempre que no lo vea. Y como lo veo, me paso el día con la escoba a cuestas y estoy hasta el moño.
Así que, si todo va bien y el presupuesto se ajusta a lo que tengo pensado, ampliaré el salón, cambiaré el suelo de casi toda la casa… y pasaré un mes (mínimo) viviendo a salto de mata en 44 m2 de habitaciones en obras (ayyy, qué estrés) pero… si queda tan genial como imagino, valdrá la pena.
Entre los momentos que paso pensando en los trabajos de la reforma y los que destino a imaginar cómo quedará todo… ¿entendéis por qué me cuesta tanto dormir?
¡Y ahora, me voy con mi hermana a elegir suelo! Os cuento mañana.
Besos a todos y feliz miércoles


Imágenes de la red. Las borraré del blog si el autor lo solicita.


martes, 1 de marzo de 2016

Por ser "buena chica"...


Este fin de semana me lo he pasado de maravilla, a pesar de que ha hecho bastante frío y humedad, he dado un montón de paseos con Fibi, muy largos y entretenidos.
 
El sábado me desperté sobre las 7 y cuarto y, al asomarme a la ventana, vi a la garceta y a un cormorán moñudo en el espigón, y decidí aprovechar para hacerle unas fotos, pero no pude porque al llegar allí me encontré con la psico-panda (mis vecinos psicóticos paseando a sus perros) y me fui lejos para evitar conflictos. Eso sí, me marché maldiciendo mi suerte porque no pude hacer ni una puñetera fotografía.
Fibi se portó de lujo, pues no ladró aunque vio venir a su archienemigo “Chuchi” de lejos. Me sentí muy orgullosa de mi perrita y pensé “premiarla” dejando que paseara a sus anchas por los espigones. La suerte fue que tanto la garceta como el cormorán vinieron hasta donde estábamos nosotras (huyendo de los ladridos de los otros perros, probablemente) y pude hacerles unas fotos estupendas.

Fijaos lo cerquita que estaba Fibi de la Garceta.

 
¡¡¡Me dio un subidón!!! Me puse de muy, muy buen humor. Seguimos recorriendo espigones, todos los que tenemos cerquita, y Fibi estuvo triscando por las rocas mientras yo fotografiaba a todos los bichitos que me encontraba en el camino. Y fueron muchísimos.



Y lo mejor, es que mi perrita se portó de lujo, sin ladrar, sin correr, caminando a mi lado y dejándome hacer fotos. Pude acercarme mucho a todos los animales que fotografié sin problema. La Gaviota de Audouin que os muestro estaba a unos pasos de nosotras, lo mismo que el Vuelvepiedras. ¡¡Fijaos qué carita pone cuando le salpica el agua!!


 
 
Anduvimos casi hora y cuarto. ¡¡Increíble!! Normalmente nuestros paseos duran de veinte minutos a media hora, Fibi no aguanta más, pero creo que se debió a que fuimos a un paso muy tranquilo, nos detuvimos en muchísimas ocasiones, la dejé que olisqueara por todas partes (a punto estuvo de rebozarse en los restos de un cangrejo muerto) y que fuera a un ritmo más tranquilo del que solemos llevar… y funcionó.
Y, como colofón, nos encontramos con el mejor amigo de Fibi, este gracioso perrito llamado “Bolo” a quien adora. Estar un rato con él fue su premio.

Ebony and ivory live together in perfect harmony

Hemos dado muchísimos paseos largos estos días, y mi perrita los lleva muy bien. Y también yo. Verla tan feliz es mi mayor recompensa.